Investigación avanzada

Título: Las organizaciones gestionadas por sus trabajadores y propietarios en el sector editorial en Santiago de Chile. Estudio de caso de la cooperativa de editores La Furia.

Co-investigadores: Nicolás Gómez, Camilo Lazo, Gabriela Rojas, Josefa Ducci, Rocio Mieres, Pía Guerra, Gabriel Oviedo, Christian Hernández, Hernán Gajardo,Dafne Jaime, Camila Hidalgo.

Fuente financiamiento: Universidad Central de Chile, Concursos Internos Proyectos I+D, CIP2017003.

Pregunta de Investigación:

¿Qué dimensiones de la comunidad efectiva de las organizaciones económicas que son gestionadas por sus propietarios y trabajadores, son significativas para comprender su trayectoria en un sistema ecológico?

En esta investigación buscamos responder la siguiente pregunta, ¿qué dimensiones de la comunidad efectiva de las organizaciones económicas que son gestionadas por sus propietarios y trabajadores, son significativas para comprender su trayectoria en un sistema ecológico? Para responderla, proponemos estudiar la cooperativa de editores La Furia, desde el siguiente objetivo general: comparar las organizaciones económicas gestionadas por sus propietarios y trabajadores, según la conformación de su comunidad efectiva cuando ya participan en un emprendimiento asociativo de trabajo auto gestionado en la región de Santiago de Chile.

Para lograr ese propósito se estiman dos objetivos específicos: 1. Describir las 41 organizaciones económicas que constituyen la cooperativa de editores de La Furia, según: a) las interacciones que han mantenido su comunidad efectiva, especialmente a nivel de relaciones de reciprocidad, capacitación y transferencia de conocimientos, modos de producción de bienes y/o servicio, toma de decisiones y participación en redes de comercialización y/o para la incidencia en las políticas públicas que les parecen pertinentes. Y b) su cultura, particularmente los conocimientos sociotécnicos usados en la producción de bienes y/o servicios; las representaciones sobre el trabajo y la propiedad que tienen sus integrantes, y los objetivos sociales explícitos para incidir en la política pública a la cual tienen acceso. Y, 2. Comparar las comunidades efectivas de cada organización económica según sus desempeños en la trayectoria del emprendimiento asociativo de trabajo autogestionado: cooperativa de editores La Furia.

El diseño de investigación será comprensivo, estará basado en la teoría fundamentada y el estudio de caso. Los criterios para seleccionar cada organización económica será: integrar la cooperativa de editores La Furia, tener un proyecto económico, una misión social, un gobierno participativo y declarar una existencia real de cinco años.

El plan de trabajo considera 3 etapas que se distribuirán en 12 meses (1 año). En ellas se usarán dos técnicas, a saber: la observación y la entrevista. En la primera se administrará un registro de campo y, en la segunda, dos herramientas: una pauta con tópicos abiertos para promover el diálogo (entrevista semiestructurada) y un cuestionario cerrado (encuesta). Los datos serán tratados con: análisis de correspondencias, análisis del relato autobiográfico centrado la trayectoria laboral, análisis estructural de contenidos y análisis estructural de redes sociales.

La investigación se orienta a lograr los siguientes resultados: tipos ideales de modelos de empresas gestionadas por sus propietarios y trabajadores, mapas conceptuales que representan las matrices de interpretación de las culturas de las organizaciones gestionadas por sus propietarios y trabajadores, y mapas de redes que representan los escenarios favorables para el funcionamiento de las organizaciones estudiadas.

Los productos de la investigación serán: 1 artículo científico publicado en revista de ciencias sociales indexadas en scielo Chile, 1 ponencias en congreso de Sociología, 1 talleres de formación en investigación en economía social y solidaria para estudiantes de las carreras de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Central de Chile, 1 seminario nacional intersectoriales para un público amplio y no especializado, 2 artículos estilo periodístico para medios escritos de comunicación y 1 sesiones para programa de radio.

Objetivos del estudio

Objetivo general

Comparar las organizaciones económicas gestionadas por sus propietarios y trabajadores que conforman la cooperativa editores La Furia, según la conformación de sus comunidades efectivas cuando ya participan en ese emprendimiento asociativo de trabajo auto gestionado en la región de Santiago de Chile.

Objetivos específico

  1. Describir las 41 organizaciones económicas que constituyen la cooperativa de editores La Furia, según:

1a. Las interacciones que han mantenido su comunidad efectiva, especialmente a nivel de relaciones de reciprocidad, capacitación y transferencia de conocimientos, modos de producción de bienes y/o servicio, toma de decisiones y participación en redes de comercialización y/o para la incidencia en las políticas públicas que les parecen pertinentes.

1b. La cultura, particularmente los conocimientos sociotécnicos usados en la producción de bienes y/o servicios; las representaciones sobre el trabajo y la propiedad que tienen sus integrantes, y los objetivos sociales explícitos para incidir en la política pública a la cual tienen acceso.

  1. Comparar las comunidades efectivas de cada organización económica según sus desempeños en la trayectoria del emprendimiento asociativo de trabajo autogestionado: cooperativa de editores La Furia.

Marco Conceptual

Las organizaciones que nos proponemos estudiar se las ubica dentro de la economía social y la economía solidaria. La primera categoría ha sido el centro de un área de estudio que tomó fuerza desde mediados del siglo pasado en Europa, y a través de ella se reconoce que hay una manera sesgada de estudiar la economía, donde se prescinde del marco institucional que las ha creado y se asume la “autonomización de la esfera económica” gracias a que se pone al centro la existencia de un “mercado auto-regulado […], esto es como mecanismo que relaciona la oferta y la demanda mediante los precios”. Estas críticas permitieron retomar los aportes de Polanyi y Mauss, porque ambos han demostrado que hay una “pluralidad de principios económicos […] y de formas de propiedad” que ayudan a entender que la economía es un “conjunto complejo” (Laville, 2009:94) de modos de circulación de bienes y servicios, entre ellos: mercados que fija precios, prácticas de redistribución y relaciones de reciprocidad (Godelier, 1976).

Desde esta perspectiva, habitualmente llamada “institucionalismo” o “sustantivismo” (Bird-David, 2004:106), se aprecia que las economías de mercado de los países avanzados no se basan exclusivamente en el modelo de negocio “con fines de lucro”, sino que en una diversidad de modalidades de propiedad y de organizaciones, las cuales no corresponden a “formes d’économie clandestine ou criminelle” (Caillé, 2003), y que son “refuerzos de los vínculos sociales” que reintegran la economía en la sociabilidad porque “se establecen nuevas relaciones entre las personas que comparten obligaciones […] (y) los problemas planteados se resuelven no en la esfera privada sino que en la esfera púbica” (Perret y Roustang, 2000:270).

Según Huybrechts (2016), la economía social tiene dos momentos. El primero se inicia desde la mitad del siglo XIX, formado por la libre asociación y las cooperativas; y el segundo momento de “nueva economía social”, arranca a mediados de la década del ochenta del siglo pasado y se articula entre empresas sin fines de lucro, cooperativas, empresas sociales de integración laboral, servicios de proximidad; productores de alimentos orgánicos y organizaciones que participan en cadenas cortas de suministro, finanzas sociales, comercio justo y energías renovables.

Por su parte, la economía solidaria emerge en Latinoamérica en un escenario donde hay transformaciones en el mercado de trabajo (Weller, 2000) y se aprecian las secuelas de la pobreza y el hambre. Según Coraggio (2013), al considerar los sistemas jurídicos y políticos-administrativos de la economía solidaria y social, se observa que en Venezuela (desde 1998), Argentina (desde 2003) y en Ecuador (desde 2006), emergen con la movilización de las personas y los recursos desde el Estado.

En Brasil, desde 2003, los sistemas jurídicos y políticos-administrativos surgen en el Foro Brasileño de Economía Solidaria (FBES), que logró incidir en los ministerios de Desarrollo Agrario, Educación, Desarrollo Social y Combate al Hambre, Trabajo y Empleo, gracias a lo cual se promovió la participación intersectorial en la Conferencia de Economía Solidaria; mientras que la Central Única de Trabajadores convocó a las universidades nacionales para que asumieran la formación de incubadoras. En Bolivia, las reivindicaciones de los pueblos originarios (desde la “guerra” del Agua de 2000), promueven un sistema jurídico y político-administrativo que reconoce economías: comunitarias, estatales, privadas y social cooperativa.

Según Díaz, en Argentina, Brasil, Bolivia y México, habría una tendencia “desde abajo” gracias a un sector tradicional de cooperativas y mutuales, incluyendo las formas ancestrales de los ejidos y las comunidades indígenas de México y Bolivia. Y un sector de organizaciones de desocupados y empresas recuperadas por sus trabajadores (Argentina y Brasil), clubes de trueque, nuevas organizaciones campesina e indígena, junto a las empresas sociales y el comercio justo (Díaz, 2011:305-316).

A continuación podemos sostener que son porosas las demarcaciones teóricas entre la economía social y la economía solidaria. Más aun cuando en Latinoamérica se incorporan otras nociones como, por ejemplo: economía popular y Buen Vivir, también polisémicas y en construcción (Quijano, 2012; Acosta, 2015). Pero todas ellas empalman porque, por un lado, conciben su objeto de estudio como un proceso plural de coexistencias de economías de Estado, empresas capitalistas y solidarias (Caillé, 2003:9,11); y, por otro lado, estudian casos históricos desde tres variables, a saber: cooperación, autonomía y gestión democrática.

La organización gestionada por sus propietarios y trabajadores

Hemos advertido que el uso de las nociones de economía social y economía solidaria, buscan comprender la vida económica colectiva. A continuación sostenemos que esa vida “no se interpretan, esto es no se decodifican en el plano de las representaciones; se viven y, en tal caso, se decodifican, en el plano de las vivencias” (Moreno, 2006:226). Para estudiar los casos empíricos debemos acudir a dos niveles, a saber: la comunidad de la organización económica y el “sistema ecológico” donde se desempeña (Parsons, 1999:63).

El primero se refiere a una “comunidad efectiva” (Lomnitz, 1978:40) que compromete a sus integrantes en “el obrar colectivo que impide el cálculo y fomenta una praxis espontánea, irreflexiva e inintencionada que reproduce el sentido de integración del mundo de vida” (Moreno, 2006:48). En esos términos es una “cohesión social efectiva” (Granovetter, 1973:12) y una “integración sociotécnica” (García, 2004: 430). En su interior, la autogestión está intencionalmente dedicada a distribuir el poder mediante la democracia directa en la toma de decisiones, lo cual fija las fronteras de los que se gobiernan a sí mismos (Alburquerque, 2004:39).

En esa obra colectiva se acuerdan contratos que prescinden de la venta y compra o alquiler de fuerza de trabajo como mercancía. Por lo cual, producen relaciones basadas en las “exigencias del sentimiento de deber” del compañerismo, la fraternidad y la cooperación (Tönnies, 1942:67). Ahí suceden, señala Oliveira (2016), posiciones que gozan del reconocimiento y a todas ellas les es común que son cargos con competencias aprendidas y practicadas en su división del trabajo, así como lo supone Luhmann (2005:90); mientras que otras se sustentan en la reciprocidad alternante e indirecta, reciprocidad alternante y directa y reciprocidad total (Mauss, 2002; Godelier, 1996; Bourdieu, 2007).

Los resultados de la autogestión de los procesos de producción de bienes y servicios, según Defourny (1988), Alburquerque (2004) y Gaiger (2004), son: 1. Aumento de la productividad porque el ambiente democrático y la reducción de la rotación de los trabajadores, favorece la comunicación de la experiencia, gracias a lo cual los aprendizajes son compartidos y conservados mediante la autocapacitación en la comunidad de trabajo; y permite que se mezclen los conocimientos populares y los técnico-científicos para realizar soluciones a los problemas de la producción y comercialización, lo cual devela la presencia de ejercicios deliberativos guiados por un “contexto estructurado de significados” (Schütz, 1993:54) y por los códigos sociotécnicos de las fuerzas sociales y políticas (Dagnino, Brandâo y Novaes 2004:51). En ese sentido es útil la categoría de tecnología social (Singer y Portella, 2004; Gómez, 2014). Y 2. La vigilancia mutua expresa un sentido de responsabilidad que aumenta la calidad de la producción y fomenta la percepción positiva del trabajo, reduciendo el ausentismo, castigando la pereza y el desperdicio.

Antes de continuar con el segundo nivel, es necesario contestar la siguiente pregunta: ¿cómo concebimos la cooperación entre personas no emparentadas que gestionan una organización económica? Observamos que la cooperación ha sido tratada desde dos perspectivas. La primera asume que los individuos deciden desde su egoísmo y el resultado son evoluciones de estrategias efectivas, y estas decisiones son evidentes cuando se realizan patrones de integración estratégica (Axelrod, 2003). La segunda perspectiva supone que la cooperación está dentro de una convivencia que integra la racionalidad instrumental en una matriz cultural que define los criterios de una ética social (Moreno, 2006). Por nuestra parte, sostenemos que la convivencia que reintegra las estrategias efectivas es posible cuando la confianza es un medio de orientación y cumple una función normativa  (Luhmann 2005: 32). Entonces es posible que la organización económica en particular y el sistema ecológico en general, desarrollen estructuras que aumentan sus complejidades.

El sistema ecológico está conformado por diversas organizaciones que comparten una ubicación geoespacial y donde los “intereses instrumentales” son más relevantes que los “intereses expresivos” (Parsons, 1999:67). Esta afinidad electiva promueve asociaciones porque está basada en “la amistad comercial como relación societaria” (Tönnies, 1942:89), gracias a lo cual, los integrantes de la comunidad que autogestiona su organización, participan en interacciones que resuelven los problemas que Espinosa y Zimbalist (1984) ubican en tres niveles, a saber: administrativos, productivos y financieros.

Este sistema ecológico es revisable mediante dos niveles. Primero, a través de su eficiencia para la reproducción ampliada de la vida (Gaiger, 2004), donde se debe atender las consecuencias sistémicas, o sea: creación de puestos de trabajo, valorización del ser humano, sociabilidad enriquecida, acceso igualitario a la justicia y aumento de la calidad de vida. El segundo nivel, observando la incorporación de la identidad colectiva como hito de las trayectorias laborales, porque indica una socialización en los valores de esa forma económica (Ferraz y Días, 2008; Cid y Hinrichs, 2015; Reygadas, et. al., 2015). Según Pérez Sáinz (2002:104), la economía de comunicación e información puede difundir esa identidad en el mundo globalizado, por lo cual, se refuerza la cohesión comunitaria y se constituyen recursos socio-culturales que son fuentes del capital comunitario.

Metodología

Definición de casos y muestreo teórico

En esta investigación un caso es un “sistema acotado” compuesto por “partes” y “limites constituyentes” (Stake, 1988:16), los cuales dejan ver interacciones sistemáticas que expresan una cohesión técnica. Entonces tenemos dos niveles de caso, por un lado, las 41 organziaciones económicas y, por otro lado, la cooperativa de editores que los reúne. Además, todos estos casos comparten los siguientes criterios:

  1. Proyecto económico, las organizaciones son emprendimientos colectivos “de base territorial regional” (Díaz, 2015:131) que trascienden las relaciones de parentesco y consanguineidad, tienen al menos dos socios o socias que evalúan que están tomando riesgos económicos al llevarlo a cabo, tienen una producción continua de bienes y/o servicios en el sector editorial y adoptan una de las siguientes formas: cooperativas, empresas autogestionadas, talleres de producción, federaciones y/o asociaciones, sindicatos de trabajadores independientes, asociaciones sociales, organizaciones comunitarias u organizaciones funcionales.
  2. Misión social, las organizaciones manifiestan un objetivo que trasciende los propios de la producción, ligándolo a promover la economía local, el cuidado medioambiental y/o mejorar la calidad de vida de sus habitantes; la distribución de utilidades refleja la primacía de la finalidad social y las iniciativas son puestas en marcha por sus integrantes y no por programas públicos.
  3. Gobierno participativo, las organizaciones tienen encuentro donde sus trabajadores y propietarios deliberen sobre el proyecto económico, toman decisiones con independencia de la propiedad del capital con el cual cada cual cuenta.
  4. Las organizaciones tienen tres o más años de funcionamiento, con o sin registro legal, prevaleciendo la existencia real o su vida regular.

Análisis de datos

Se utilizarán los siguientes procedimientos: a. Análisis del relato autobiográfico centrado en la trayectoria laboral, b. Análisis estructural de contenidos, focalizado en: representaciones del trabajo y la propiedad, conocimientos sociotécnicos y objetivos sociales explícitos. Y, c. Análisis estructural de redes sociales, para lograr describir las redes de comercialización y de incidencia en las políticas públicas,  y los circuitos de transferencia de conocimiento donde se inscribe cada caso.

 

 

 

 

Título de la investigación: Caracterización de las Organizaciones económicas solidarias y sociales de la provincia del Marga Marga, Región de Valparaíso, Chile

Financiamiento: Observatorio Multidisciplinario de Innovación Social, Escuela de Sociología FACSO UCEN.

Investigadoras responsables: Pilar Macarena Rojas Torrejón, María Francisca Benítez Zamudio y Álvaro Camilo Sánchez Arellano.

Objetivo general: Caracterizar las organizaciones económicas solidarias y empresas sociales que producen bienes y servicios que mejoran la calidad de vida de manera inclusiva y medioambientalmente viables, para clasificarlas según tipo de actividad, misión social y forma organizativa.

Resumen: Las recientes transformaciones económicas y sociales han derivado en nuevas formas organizativas y maneras de negocio, dando espacio a incipientes conceptos. Entre ellos, el de “empresa social”. Este término no posee una definición específica, sin embargo, para fines de esta investigación la entenderemos como el conjunto de “organizaciones que combinan dinámicas empresariales de prestación de bienes o servicios con la primacía de sus fines sociales” (ICSEM, 2012). Lo anterior puede observarse en diferentes tipos de organizaciones de diversos sectores económicos como, por ejemplo: cooperativas, ONG’S y otras formas de emprendimiento asociativo, las cuales generan nuevas posibilidades para el emprendimiento.

Estas empresas sociales han tenido un importante auge durante las últimas dos décadas, especialmente en EE.UU y  Europa, proponiendo soluciones a diferentes problemas que no han sido resueltos ni por el sector privado ni público. En función de lo anterior es que los modelos de empresas sociales no pueden analizarse de forma aislada, sino más bien como un entramado dentro del espectro socioeconómico como resultado del interés por fomentar el desarrollo de las empresas por parte de las políticas públicas.

El concepto de empresa social aún es muy reciente en nuestras latitudes, sin embargo, ya se han realizado estudios que abarcan distintas áreas de la economía, como el caso del sector agroalimentario y un vasto análisis a la participación femenina en las cooperativas y empresas pertenecientes a la economía social.

Este estudio se inserta en el marco del desarrollo de la empresa social en la Provincia del Marga Marga,  Quinta Región de Valparaíso en Chile, específicamente en las comunas de Quilpué, Limache, Villa Alemana y Olmué.

Título de la investigación: Proyecto Internacional Comparativo de Modelos de Empresas Sociales (ICSEM)

Financiamiento: Contribución de la Escuela de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Central de Chile, Belgian Science Policy Office (BELSPO) que en 2012 acepta y financia el el estudio “Si no fuera por lucro, ¿para qué? y ¿cómo?”, presentado por investigadores del Centro de Economía Social (CES) de la Universidad de Lieja, Centro Interdisciplinario de Investigación de Trabajo, Estado y Sociedad (CIRTES) de la Universidad Católica de Lovaina, Centro Europeo de Investigación en Microfinanzas (CERMi) de la Universidad Libre de Bruselas y el Departamento de Economía Aplicada (APEC) de la Universidad Libre de Bruselas.

Objetivo general: Construcción de conocimiento interdisciplinario e integrado en emprendimientos y empresas sociales.

Coordinadores: Jacques Defourny (CES – Universidad de Lieja) y Marthe Nyssens (CIRTES – Universidad Católica de Lovaina)

Dirección electrónica: http://www.iap-socent.be/icsem-project (ICSEM)

Título de la Investigación: Las tecnologías sociales de las organizaciones económicas de medios sociales urbanos pobres. El caso de los cachureros y coleros de Huechuraba. Región Metropolitana, Chile.

Financiamiento: Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica, CONICYT; FONDECYT Programa Iniciación en la Investigación Proyecto nº: 11130329.

Investigador responsable: Nicolás Gómez Núñez

Resumen: Esta investigación buscó responder la siguiente pregunta, ¿cuáles son las características de la división del trabajo y de las relaciones de reciprocidad que están presentes en la Tecnología Social, instituida por las organizaciones económicas del sector informal del medio social urbano pobre? La respuesta se inició asumiendo que la falta de seguridad económica promueve interacciones donde se favorece el intercambio reciproco de bienes y servicios. Estas interacciones se expresaron como redes donde se instituye una invención cultural que fijar las zonas grises de la vida social ante la falta de seguridad simbólica gracias al despliegue de una integración tecnológica y por reciprocidad.

A nivel metodológico se utilizó la teoría fundamentada y el estudio de caso centrado en 56 organizaciones económicas cuyos desempeños están basados en la recolección de desechos, la conversión de lo recolectado en cosas con valor de intercambio y en la realización sistemática de una ecúmene mercantil que se la nombra como: “la cola”. Esta conformación especial de mercado está ubicado en la calle EEUU en la comuna de Huechuraba de la Región Metropolitana de Chile. Las técnicas y herramientas de construcción de datos fueron: la observación y el registro de observación, la observación participante y el cuaderno de campo, más grabaciones de fragmentos de conversaciones, registros audiovisuales de los desempeños económicos; gran entrevista abierta, mediante la cual se generó un procedimiento de co-construcción de conocimientos que relacionaron la subjetividad a los procesos históricos-estructurales; y la entrevista estructurada.

Resultados:

Artículo: La construcción colectiva de conocimientos en las comunidades interpretativas, (Collective construction of knowledge in interpretative communities) Cinta de Moebio Revista de Epistemología de Ciencias Sociales (ISSN 0717-554X) 55 – Marzo – 2016

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